El toma y dame entre Cabello y Maduro

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Desde que Chávez designó a Nicolás Maduro como su sucesor en la “monarquía Chávez”, Diosdado Cabello y Nicolás Maduro se han mantenido “unidos”. No juntos, pero sí unidos en el propósito común de conservar el poder. Pese a los recelos mutuos.

En 1999, cuando Cabello era director de CONATEL, se ganó las alabanzas del sector privado nacional y de todos aquellos que soñaban con un “chavismo eficiente y civilizado”. De allí se abrió paso hasta llegar a la vicepresidencia de la república, posición en la que lo sorprendió la caída de Chávez la madrugada del 11 y 12 de abril de 2002.

Cuando la relación entre Chávez y Luis Miquelena desapareció, fue el momento perfecto para Cabello, Maduro e incluso Rafael Ramírez para llegar al poder de la mano de Chávez.

En aquellas horas, Cabello escapó de Miraflores en una ambulancia disfrazado de enfermera y se escondió en casa de uno de sus compadres en San Antonio de los Altos, mientras que Nicolás y Cilia huyeron presuntamente a Colombia y llegando a la frontera por de Táchira, se devolvieron cuando el general Raúl Isaías Baduel (hoy preso político) le dio un giro al destino de todos y rescató a Chávez de la prisión militar de La Orchila.

Mientras unos se escondían o huían, otros como Ismael García, Ana Elisa Osorio, Héctor Navarro, Luis Tascón y Aristóbulo Isturiz se fueron al Palacio de Miraflores a defender “la Revolución Bolivariana”. De estos mencionados, solo Isturiz sigue cercano al régimen. En ese entonces Jorge y Delcy Rodríguez no figuraban en el ámbito político.

Desde aquellos días, Cabello ha sido el dirigente chavista que más ha pujado por ser el presidente de Venezuela.  Nadie como él ha sido tan persistente en hacer alianzas, entre los militares activos y retirados, en el gobierno, en las regiones, entre la “boliburguesía” y el empresariado más tradicional, en el PSUV.

Cabello, como gobernador de Miranda entre 2004 y 2008, fracasó y demostró ser un mal perdedor, mientras su credibilidad ante Chávez fue cuesta abajo.

Por aquella época, el diputado Luis Tascón, que pasó a la historia por la infame lista bautizada con su apellido –la lista remite a los que firmaron para pedir el referendo revocatorio contra Chávez en 2004–, popularizó también la expresión “derecha endógena”, para referirse a un grupo que desde la altas esferas se había dedicado a acumular poder y dinero, siendo Cabello el cabecilla de esta lista.

La expresión caló en la bases del chavismo y lo marcó para siempre con la sombra de la sospecha sobre su verdadera vocación revolucionaria y socialista.

En febrero de 2008, Tascón denunció un presunto sobreprecio en la adquisición de unas unidades de transporte público. La denuncia implicaba a José David Cabello, hermano de Diosdado, y este señaló a Tascón de “agente de la CIA”, “instrumento del imperio” y de “falsa izquierda” y por supuesto, Chávez apoyó a los hermanos Cabello.

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Luis Tascón saliendo del CNE tras su expulsión del PSUV (cortesía)

Debido a eso, Tascón fue el primer expulsado del PSUV en una de las jornadas de su Congreso Fundacional “por falta de disciplina”. Es decir, el PSUV aún no existía formalmente y ya estaban expulsado a alguien por denunciar hechos de corrupción. Denuncia que evidentemente, nunca se investigó.

Pero la cosa no quedó allí, pues Tascón se dedicó a pregonar públicamente lo que en las bases del chavismo se decía de Diosdado Cabello: que el 11 de abril del 2002 se escondió, que era el jefe del chavismo sin Chávez, que tenía dinero y poder, pero no votos.

Esto último quedó en evidencia ese mismo 2008, cuando en las primeras elecciones internas del PSUV sacó menos votos que Vanessa Davies y Mario Silva; pero Chávez lo puso en la dirección nacional del PSUV como el segundo de a bordo.

En 2011, entró por primera vez a la Asamblea Nacional de primero en la lista del estado Monagas, y de allí pasó a presidir el Parlamento aun cuando Chávez había dicho que Fernando Soto Rojas repetiría en el cargo.

Desde el poder intrigó e hizo caer de los afectos del comandante a Tarek William Saab, a José “El Gato” Briceño, a Henri Falcón, entre otros. Cabello se salió con la suya debido a que Chávez siempre lo apoyó.

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Hugo Chávez y Tarek William Saab (cortesía)

De Tarek William Saab, designado ahora como Fiscal General por la ANC expresó en: “ese señor no entra al estudio”, cuando el entonces gobernador de Anzoátegui intentó acompañar a Chávez en un programa televisivo de TVO en ocasión de su campaña a la reelección del 2012. La rivalidad entre ambos era pública. Ese mismo día, a Saab se le impidió estar al lado de Chávez durante el recorrido por la ciudad de Barcelona e hizo que Chávez expresa parte de su descontento con Saab.

No obstante, Chávez no lo escogió a él como sucesor de la ‘monarquía Chávez’, y terminó eligiendo a Maduro. El mismo Chávez que lo había defendido de las acusaciones de Luis Tascón en 2008 no le tenía confianza para dejarle las riendas del país. Durante los meses de enfermedad de Chávez, a Diosdado lo mantuvieron aislado de lo que ocurría con la salud de Chávez y su situación en Cuba.

Cuando el 8 de diciembre de 2012 Chávez anunció que el designado a sucederle era Nicolás Maduro, el fantasma de Tascón daba vueltas por ahí.

Maduro ganó esa partida y con él, toda el ala civil proveniente de la extrema izquierda que siempre ha desconfiado de los militares de la logia del 4 de febrero.

Por otro lado, Maduro quiere gobernar solo él, sin sombras ni condicionantes. Por eso defenestró a Rafael Ramírez y a Miguel Rodríguez Torres. Y posiblemente esté planeando “sacarse de encima” a Diosdado.

Para Maduro, Cabello ha sido un aliado muy útil pero incómodo. Cuando en diciembre de 2014 rescataron del olvido a Tarek William Saab, para designarlo como Defensor del Pueblo, Diosdado replicó apoyando a Luisa Ortega Díaz para que repitiera como fiscal General, en contra de los deseos de la “Primera Combatiente”.

 

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